Me pareció una idea impresentable apoyar a Ronald Bigss

Yo no sabía que estaban preparando un viaje a Río de Janeiro para grabar unas imágenes con Ronald Biggs, el infame ladrón del famoso atraco al tren correo de Glasgow en 1963. Me enteré por Sophie Richmon, la secretaria de Malcolm. Me pareció una idea impresentable apoyar a un viejo mamón como Ronald Bigss. Era deplorable. Yo no tenía ninguna intención de ir a homenajear a un tipo que participó en un atraco en el que dejaron para el arrastre al maquinista del tren y robaron dinero que, más que nada, era para pagar a trabajadores. No es lo mismo que robar un banco. Ni siquiera fue de los que lo planeó, toda su fama se debía a que escapó de una cárcel inglesa para irse a Río de Janeiro.
No sé cuánta pasta se llevó, pero no creo que estuviera forrado. Según me contaron vivía en Brasil, en una cabaña junto a la playa, nada más lejos de mi idea del éxito. No había hecho nada ingenioso ni divertido. No tenía nada que ver con lo que eran los Sex Pistols. Al contrario, aquel viaje daba una imagen mezquina y deprimente, sin gracia. Carecía de humor y el objetivo era la provocación sin ton ni son. Todavía sigo sin entender el meollo del proyecto de Río. Por lo que he visto, lo único que hicieron fue grabar imágenes de Steve, Paul y Ronnie Biggs en la playa.

Malcolm no podía venirme con la idea del viaje a Río porque sabía cual sería mi respuesta.
No me gusta incumplir los compromisos y para un grupo las giras son la parte esencial del proceso. Había otra gira de los Sex Pistols en la agenda justo después de Estados Unidos que empezaba en Estocolmo. Nos habíamos comprometido y la gente ya estaba comprando las entradas. Pero aquella gira por Suecia se complicaba mucho desde el punto de vista logístico si Malcolm nos llevaba a Río.
Y yo, pese a que pensaba que el grupo estaba acabado, sentía que teníamos que hacer la gira. Pero el sueño de Malcolm era ir a Río y que le dieran a la gira y al grupo. Una vez más demostró que lo único que le importaba eran sus propios intereses y caprichos. El viaje a Río supuso la cancelación de la gira, con lo que logró imponer su visión. Malcolm pensaba que nos habíamos convertido en un aburrido grupo de rock y que el viaje podía servir para abrir nuevos horizontes de inspiración. Pero había compromisos de por medio, como ir a Estocolmo. No se podía dejar todo de lado porque a Malcolm se le había metido en la cabeza ir a Río. Había que tener en cuenta a otras personas para que todo funcionara. De lo contrario estaríamos viviendo en las nubes.

Unos doce años más tarde, cuando finalmente fui a Río con PiL, Ronnie Bigs quiso venir a uno de mis conciertos. Me había dejado un mensaje en el hotel en el que decía que Malcolm le debía dinero  y quería saber si yo se lo podía pagar. Tenía que ver con los royalties del disco que hicieron juntos. ¿Qué dinero esperaba Ronnie Biggs? No creo que no le pagaran apropósito. La única razón era la incompetencia de Malcolm. Pero yo no tenía tiempo para escuchar los lamentos de Biggs.
En este sentido, resulta gracioso: Malcolm timó al ladrón del gran atraco al tren.

Txt: John Lydon

Extraído del libro Rotten, no irish, no blacks, no dogs