Jugó hasta de arquero

César Luis Menotti: “Antonio Sastre fue el mejor jugador que vi en mi vida. Era capaz de actuar en todos los puestos de un equipo. Pero no de relleno o emergencia. La rompía en cualquier lugar de la cancha”.

Estaba sentado en una mesa del café mirando de reojo el reloj mientras esperaba a mi mujer. Ya estaba 15 minutos tarde, o sea que tardaría unos 10 más en llegar. El café estaba vacío salvo por otra mesa donde se sentaba una pareja de esas que tienen años juntos, que ya no necesitan hablarse ni cruzar miradas. Que parece ambos piensan lo mismo; ¿cómo hubiera sido su vida sin el otro? mejor, seguro. Y la mesa de detrás mio donde se aparcaba un grupo de unos cinco hombres con pinta de habitués. Justamente, desde esa mesa de repente llega a mis oídos algo que me llama desde mi abstracción: “el mejor jugador fue el Charro Moreno; qué elegancia con la pelota! Que me vienen con Messi, Maradona o el otro grone ese… claro que al charro le gustaba tanto la noche como el fútbol…”. Otra voz casi pisándolo decía “no como Maradona no hay, ¿te acordás el gol a los ingleses?, el de la mano no, el otro, que golazo!”. Y se hizo un silencio en el que parecíamos todos buscar en la memoria el video del gol en tierras aztecas. Pero otra voz interrumpió el silencio, el camarero desde la barra señalando el banderín de Independiente que colgaba arriba de su cabeza en la pared, nos dice -sí me agrego al grupo, porque ya me había olvidado que estaba haciendo ahí, era uno más en la charla- “el mejor fue el Cuila Sastre, ese jugaba donde le pedían. Hasta de arquero, me acuerdo…”

Y zas! En ese momento interrumpe su comentario, y vuelta a la realidad. -Mi mujer entraba por la puerta sonriente, haciendo que el resto de los hombres en el recinto sonrían, menos yo claro… ¿qué hubiera sido de mi vida si…? mejor no pensar.

Le estuve dando vueltas al nombre varios dias y no lo pude encontrar en mi memoria. Sastre, Cuila Sastre… Hasta que se me dio por rastrear info y llegue a saber quien fue Antonio “el cuila” Sastre.

Cuando hoy en día se habla de la polivalencia de los jugadores, y sorprende que los “grandes” puedan moverse por distintas lineas de ataque. Nos sorprendía Guardiola moviendo piezas e inventando posiciones para los jugadores. Pocos recordaran que hace años hubo un crack que jugó en todas las posiciones. -Sí, hasta de arquero. Como cuando jugábamos en la plaza con los amigos y los mejores podían jugar en defensa, medio o ataque, y hasta cuando estaban cansados le decían al gordito que salga del arco para poder tomar un poco de aire y luego volver. Así fue Sastre.

Y vosotros pensaran eso es porque era muy malo. Pues, en 1980 recibió el Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores jugadores de la historia en la Argentina.

Pasó por Independiente, Sao Paulo, Gimnasia y Esgrima. Y la selección Argentina. Se metió a jugador casi por casualidad como cuenta él: “Yo trabajaba en una fábrica de jabón y cuando salía me iba a jugar al fútbol con mis compañeros. En uno de esos partidos me vio un dirigente de Independiente y me dijo que fuera a probarme en un amistoso contra Lanús, que iba a jugar para los suplentes. Mi ilusión era ver a los jugadores de Primera. Quería conocer a Manuel Seoane, que era mi ídolo. Así que fui, jugué y cuando estaba por empezar el otro partido el Negro me preguntó si me animaba a entrar con los titulares, porque Alberto Lalín estaba lesionado. Yo no lo podía creer, cuando me vino a hablar me di vuelta y miré para atrás para ver si le estaba diciendo eso a algún otro. Al final jugué y desde entonces no salí nunca más”.

Jugando para Independiente ganó 2 torneos argentinos, 3 copas y 2 copas internacionales. Lo que le sirvió para ser recordado como uno de los mejores jugadores del club.

En el “rojo” jugo de delantero, de volante, de defensor y hasta de arquero, en dos oportunidades, en reemplazo de Fernando Bello. La primera vez fue contra San Lorenzo, por el Campeonato Argentino, y la segunda frente a Peñarol, en un amistoso. ¿Cómo le fue? Nadie pudo hacerle goles.

Como lo recuerda Juvenal “un punto de referencia fundamental para saber que hoy el fútbol argentino es así porque existió alguien llamado Antonio Sastre. Para comprender que Independiente es como es porque alguien llamado Antonio Sastre le dio su estilo, su vocación y su filosofía futbolera. (…) Sin gritos, sin gestos, sin dar nunca la sensación de que mandaba y ordenaba a todos sus compañeros. En el medio de esos dos extremos ´inventó´ el fútbol moderno. El polifuncional. El hombre de toda la cancha y todas las funciones. El antepasado ilustre de Alfredo Di Stéfano y Johan Cruyff. El creador del fútbol total en Argentina. (…) Vale repetirlo porque siempre se dice que el nuestro es un fútbol con historia. Somos como somos, Independiente es como es, porque allá por los años treinta existió alguien llamado Antonio Sastre”.

Estrella del fútbol, pero lejos del glamour y el dinero que ganan ahora. Durante sus mejores años al mismo tiempo que jugaba en Independiente trabajaba en una panadería de Flores. Incluso, muchas veces para ahorrarse el boleto del tranvía hasta su casa de Avellaneda, se quedaba a dormir en la cocina, y armaba su cama sobre las bolsas de harina y al calor del horno. Sin embargo, tuvo que cortar con la costumbre en 1937, cuando se corrió la voz de que se lo podía encontrar allí y el local se convirtió en un espacio de culto al que se acercaban los fanáticos para verlo, tocarlo y pedirle consejos. Luego fue traspasado al Sao Paulo de Brasil cuando el equipo estaba lejos de lograr los laureles que tiene hoy en día. Una burla popular decía que el Tricolor iba a salir campeón el día que tirase una moneda al aire y cayera parada. Sastre, entonces, se encargó de poner la moneda de canto. Y termino ganando tres campeonatos. Así lo recordaba Osvaldo Brandao “Los argentinos quieren copiarnos a los brasileños, pero se olvidan de que un argentino vino a Brasil hace veinte años para enseñarnos el fútbol a nosotros. Se llamaba Antonio Sastre”

Decidió retirarse ante el ruego en Brasil de que siga, mas no pudieron convencerlo. En el Morumbi le levantaron un monumento con su busto que aun hoy sigue en pie. Y le organizaron un partido amistoso de despedida contra River.

Justamente en ese encuentro el entonces presidente del millonario Antonio Vespucio Liberti le dijo: “No sé cuando vuelve a nuestro país, pero apenas pise Argentina considérese jugador de River. Las cifras del contrato las fija usted”. Sastre agradeció la propuesta, pero la rechazó.

En Argentina dejó su retiro para sumarse a Gimnasia y Esgrima de La Plata ante el pedido de un amigo. Jugó una temporada, hizo cuatro goles en 14 partidos y el equipo logró ascender. Ahí sí dejó la actividad, a los 36 años.

Una vez lejos del fútbol, nunca mas volvió a acercarse. Se dedicó de lleno a otros negocios. Hasta que en 1980 le sacaron el polvo a su nombre para recibir el Premio Konex. Fue una suerte de reconocimiento en vida ya que 7 años después se despedía del mundo a los 76 años.

Y sí, jugó hasta de arquero.

Txt: Paco Salvatierra